domingo, 14 de mayo de 2017

disertación sobre la metafísica


Disertación

En esta disertación veremos en detalle la evolución de una persona (en este caso yo).
Esta evolución es debida a ciertos factores que influyen en nuestro comportamiento ya sean de manera indirecta o de manera directa.
Estos factores nos cambian como personas, modifican nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar, y es curioso ver como una persona cambia dependiendo de la situación donde se encuentre.
Bueno, empezaremos por el principio.
En mis primeros años de vida, era un niño muy curioso y que siempre estaba intentando saber que me rodeaba, por ello, aprendi a caminar y a correr antes de lo normal, claro esta con mis caídas... Pero esto no cambio mucho ya que durante mi crecimiento seguía siendo un pequeño mocosillo que preguntaba por todo, y que todo le parecía increíble, un chaval con un gran corazón y que siempre intentaba ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.
Hasta en la guardería, donde estaba preestablecido un horario de siesta, y que yo era el único que lo incumplía, porque mi curiosidad no me dejaba estar allí quieto durmiendo como el resto, yo quería salir de aquella habitación oscura donde todos dormían y salir al patio a seguir observando las plantas, o los pajaritos que por allí pasaban (cosa que hacia casi todos los patios, y que nunca me cansaba de hacerlo) y preguntarme cosas como ¿porque esos animales pueden volar y yo no? o ¿para que servirán estas cositas que sueltan polvo de las flores?.
Todo esto fue cambiando conforme los años iban pasando. Mis ganas de preguntarme las cosas iban menguando, conforme los castigos llegaban, castigos en cierto modo innecesarios ahora que lo pienso, eran castigos por lo nombrado anteriormente, esa horrible “hora de la siesta”, la cual no podía cumplir, ya que algo por dentro me decía que saliese de ahí y que fuera a explorar el mundo de fuera, pero gracias a los castigos estas ganas desaparecían con cada día que pasaba, y allí estaba yo en aquella sala oscura mirando al techo esperando que todo acabara y que pudiese irme a mi casa.
Y todo siguió igual después de salir de aquella guardería y empezar una nueva etapa, “el temido colegio”, donde ya no había hora de la siesta y las clases eran continuas, ademas de ser mas largas y mas tediosas.
Pero allí aprendía cosas, que al principio desconocía, como aquellas dificilísimas divisiones de dos cifras, que hoy en día las hago sin el menor esfuerzo, o aquellas incomprensibles oraciones de las cuales había que separar el sujeto del predicado, y subrayar el núcleo de cada uno de estos.
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Luego ya era básicamente repetir lo mismo una y otra y otra vez hasta que te cansases, con lo cual empece a perder el interés por las cosas, y me hizo preguntarme porque estaba haciendo eso, si no me gustaba, si a mi lo que me gustaba era miran las plantas y los animales, ver como crecían o como se alimentaban.
Pero al fin y al cabo esta nueva etapa fue mas productiva de lo que yo me pensaba, me hizo darme cuenta de que todos esos años, en que me había sacrificado por los demás, habían sido un engaño, todos te pedían ayuda pero cuando tu la pedías ¿donde estaban esas personas?
Esta etapa había sido clave para mi, había empezado un cambio, casi sin darme cuenta, yo empezaba a pensar mas en mi mismo, pero eso si sin ser de esos que solo piensan en si mismos y que quieren ser los mejores cueste lo que cueste.
Todas las ideas que tenia se me iban aclarando poco a poco, y gracias al haber cambiado mi forma de ser, de haberme adaptado a los demás (en cierta manera aquí empece a perder mi esencia, ya no era lo que era antes, ya no era ese chaval curioso, ahora tan solo me preocupaban las notas, un simple numero...)
Y luego ya llego la ESO, donde ya me quedo claro que no podía confiar mas que en mi mismo, ya que viendo como se presentaba el panorama, después de mil puñaladas traperas, dadas a traición, entre “mejores amigos”, que pasaban de estar siempre juntos a criticarse y a quererse matar casi a diario...
Esto ya me dejo claro el camino que debía llevar, debía ser un poco mas individual, y alejarme del mundo para centrarme más en mi mismo, y así poder tomar decisiones con más claridad y precisión, cosa que durante la enseñanza académica nadie nos enseña, sino que nos dejan una cierta libertad en ese aspecto para equivocarnos y aprender de nuestros errores.
A mediados de la ESO, mas o menos en segundo de la ESO, empece a experimentar algo que hasta la fecha no había experimentado, algo muy extraño, y que no sabia como reaccionar, eso que experimente se llamaba “amor”, esa sensación tan extraña me hizo hacer mil cambios en mi forma de ser, que a día de hoy lo pienso y me hace gracia ver como una sola persona me hizo cambiarme a mi mismo mas que todas las situaciones que hasta la fecha me habían sucedido.
Fue en ese momento cuando de verdad me pregunte si debía seguir cambiando como persona o simplemente dejarlo estar, y esperar a una persona que me valorase tal y como soy, que no me exigiera cambiar, y a la que le gustase mi forma de ser, mi forma de pensar; en general que le gustase yo.
Justo cuando ya me daba por vencido, justo cuando tenia la esperanza por los suelos, justo cuando ya creía que todo era imposible; esa persona a la que estuve esperando tanto tiempo, llego a mi vida, haciéndome tal y como soy hoy en día, devolviéndome mi forma de ser, mi carácter curioso, mis preguntas nocturnas mirando al techo de mi habitación...
Ella me hizo volver a ser como yo era antes, me devolvió la esperanza perdida, me devolvió la esencia que había perdido en todos estos años...
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En conclusión, he observado como las personas cambiamos a lo largo de nuestra vida, bien por la enseñanza, por las experiencias, por las personas que aparecen y desaparecen de nuestra vida sin avisar... y estaría equivocado si dijese que las personas no cambian, porque las personas seguimos el mismo cambio que la naturaleza, la cual esta en constante cambio, y a lo largo de nuestra vida, vamos evolucionando como personas, y nos vamos formando como tales, y si, en la escuela se aprende, pero se aprende más de nuestros propios errores. 

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